BIO O ALGO ASÍ
Nací en Buenos Aires bajo el signo de piscis y del techo de la clínica donde mamá estaba internada. Las corrientes de revisionismo histórico afirman que no fue en C.A.B.A sino en el conurbano, más precisamente en Quilmes. La partida de nacimiento dice exactamente lo mismo.
A los tres meses empecé a cantar y diecisiete años más tarde tomé mis primeras clases de técnica vocal. Soprano, dijo la partera, pero aún así logré sobreponerme y dedicarme también a cosas provechosas como el teatro y la escritura.
En algún momento se me ocurrió la peregrina idea de que toda la música compuesta durante un par de milenios no era suficiente, y que quizás un par de canciones más pudieran ser de utilidad para alguien, y así grabé mi primer disco de canciones propias. Mi convencimiento fue tal que logré engañar a Guillo Espel, quien se sumó al proyecto como productor.
Como suele suceder a las personas-no-princesas como yo, tuve que elegir una profesión que me brindara sustento y entonces comencé a transmitir a otrxs algo de lo que había aprendido. Así fue que trabajé en colegios secundarios intentando convencer a adolescentes de que cantar Monteverdi era un gran plan. Actualmente, doy clases a futurxs locutores y locutoras en ISER. Y, por supuesto, a todo incauto que pide clases de canto.
Hace ya más de diez años mi interés está volcado a las artes performáticas, o, dicho de otro modo, a la fusión entre disciplinas que alguna vez fueron una (o eso me gusta creer).
Me obsesiona el sonido como sonido, la palabra como sonido y la música que lo atraviesa todo. En serio. Todo.